Ni un mes. Y aquí te tengo al lado, como si fuera totalmente invisible, como si ya hubieras gastado todo eso que tenías para dar. O como si ya no quisieras darlo más. Ha sido todo tan de repente que no sé ni por qué. Probablemente tampoco quiera oír un motivo pero sí la verdad. No soy de estar en donde no quieren que esté. Y este parece que ya no es mi sitio.
Quizá hayamos ido muy rápido, o que el hecho de que nos hubiéramos convertido en costumbre, nos diera ese miedo a perder eso que teníamos. Y al final se me escapa.
Te escapas tú, huyes. Ya no tienes esa mirada de quédate un rato más conmigo. Y me entristece.
Eres tú y tu móvil, y ya no existe más sitio.
He pasado por esto antes y te prometo que no se pasa bien.
Solo quiero saber la verdad. Pero cómo, si ya ni me miras.