No entiendo el estar por estar. De verdad que no.
Me cabreas, me cabreo conmigo misma por seguir intentando algo que nunca va a surgir. Y que pena.
Porque se nota cuando alguien se acostumbra a algo, y con mucha más facilidad a lo bueno verdad? A que te quieran bien y mucho. Pero y cuando te piden que devuelvas lo mismo? Ahí ya cambia la cosa. Comienzan las excusas y los cuentos chinos. Pero sabes qué? Que algún día cuando te despiertes, solo te quedará eso, tus excusas, porque yo me habré cansado de escuchar eso de: “ya sabes como soy” o “es que no se hacerlo”. Que aquí con ganas se puede todo, y parece ser que la única que lo ha apostado todo soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario