viernes, 1 de septiembre de 2017

La más triste despedida...

Y entonces es cuando se marcha. Y es para siempre y quedarán los recuerdos y esas fotos viejas desgastadas pero ya no existirán más abrazos, ni besos, ni esas regañinas que odio-quería: "Tienes que estudiar más, Cecilia" y hacia una mueca mientras me daba la propina a escondidas. Porque eras como una luz en mis días tristes y tan achuchable que solo lo podría entender alguien que ha tocado las nubes. Que aunque te alejes, siempre tendré un pedacito de ti en mi, y eso no me lo va a poder quitar nadie.