Ella no lo mira, se limita a esbozar una sonrisa.
Amarga. Distante. Quizá decepcionada.
Así es. Hay instantes en que todo parece posible y todo puede cambiar. En que todo está al alcance de la mano. Fácil y bonito. Pero de repente llega la duda, el miedo a equivocarse y a no haber entendido bien lo que el corazón siente de verdad.
Y puf.
Nada.
Una promesa fallida.