sábado, 1 de octubre de 2011
Hasta que tú te marches
Y entonces siente una amarga tristeza: creces, experimentas, aprendes, crees saber cómo funcionan las cosas, estás convencido de haber encontrado la llaveque te permitirá entender y enfrentarte a todo. Pero, después, cuando menos te lo esperas, cuando el equilibrio parece perfecto y crees haber dado con todas las respuestas; aparece una nueva adivinanza. Y por una vez, no sabes que responder.Te pilla por sorpresa. Lo único que consigues entender es que el amor no te pertenece, que ese momento en el que dos personas deciden a la vez vivir, saborear a fondo las cosas, soñando, sintiéndose ligeras y únicas... Sin posibilidad de razonar demasiado. Hasta que ambas lo deseen. Hasta que una de las dos se marche. Y no habrá manera, hechos o palabras que puedan hacer entrar en razón al otro. Porque el amor no entiende de razones...
Te pierdo y me quedo sin fuerzas.
Y siento como te voy perdiendo sin poder hacer nada mas que cagarla aun más, pero ya te dije que prefiero que seas feliz sin mi a que no lo seas y estés conmigo.
Ya me ves últimamente no estoy como siempre, y tampoco quiero contagiarte solo quiero que vivas como quieres vivir, que hagas lo que quieres hacer y que estés con quien te haga feliz., porque siendo todo así, yo seré feliz. Mientras en mi mundo todo esta mal, todo se apaga y no me apetece hacer nada. Mejor sera que me calle para que no le hiera más.
Ya me ves últimamente no estoy como siempre, y tampoco quiero contagiarte solo quiero que vivas como quieres vivir, que hagas lo que quieres hacer y que estés con quien te haga feliz., porque siendo todo así, yo seré feliz. Mientras en mi mundo todo esta mal, todo se apaga y no me apetece hacer nada. Mejor sera que me calle para que no le hiera más.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Adelante.
¿Por qué a la gente le gusta hacerse tanto daño? ¿Por qué no consiguen alcanzar el equilibrio por sí solos? Si has dejado de querer a una persona, debes decírselo claramente, no puedes tenerla pendiente de un hilo porque tú no te sientes seguro. ¿Qué crees que puede sucederte? Déjala… el resto es vida. Se sigue adelante… Adelante.
Hoy escribo en morado porque estoy enfadada!
Sí, hoy estoy enfadada y quiero gritar y correr hasta que no pueda más y llorar hasta me duela la nariz de sonarme los mocos y tirar el móvil por la terraza y el ordenador a la basura e insultar a cualquiera que pase y desapareces por lo menos un mes. Le odio, le odio porque le quiero pero me ha hecho daño. Sé que hay a veces que no pensamos lo que decimos y yo soy la primera pero es que ahora no encuentro ninguna explicación y no entiendo por qué ni quiero preguntármelo más pero es inevitable. El caso es que quiero volver a decirle que le quiero y no me aguanto pero esta vez no, creo que ya no más si es así como lo quiere, ahí lo tiene. Mis ojos ya no aguantan mas y si el dirá que no se merece nada, pero yo tampoco.
martes, 27 de septiembre de 2011
¿sabes?...
¿Sabes? Perdí la cuenta de los días y los meses que pasaron para llegar a ser lo que soy; una chica pesimista que en ocasiones, por no volver a defraudarse, a desilusionarse, no se aferra a esa pequeña luz, a esa pequeña esperanza que veía hace tiempo, ese optimismo que tanto la caracterizaba.
No creáis que soy tan fuerte... Tan solo es apariencia que poca gente sabe hacer desaparecer en un momento y dejar expuesta mi vulnerabilidad ante la realidad.
Recuerdo que hace tiempo, cierta persona me dijo que el simple hecho de tocarme, el simple hecho de rozarme, esa acción que era tan insignificante podía provocar que me rompiera en mil pedazos como el más frágil de los cristales, pero siempre sin hacer el mínimo ruido para no llamar la atención, para que nadie se enterara de ello...
Me rompería tan bruscamente que nadie sería capaz de pegar aquellos trozos y dejarlo todo como era en un principio....
No creáis que soy tan fuerte... Tan solo es apariencia que poca gente sabe hacer desaparecer en un momento y dejar expuesta mi vulnerabilidad ante la realidad.
Recuerdo que hace tiempo, cierta persona me dijo que el simple hecho de tocarme, el simple hecho de rozarme, esa acción que era tan insignificante podía provocar que me rompiera en mil pedazos como el más frágil de los cristales, pero siempre sin hacer el mínimo ruido para no llamar la atención, para que nadie se enterara de ello...
Me rompería tan bruscamente que nadie sería capaz de pegar aquellos trozos y dejarlo todo como era en un principio....
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