domingo, 30 de octubre de 2011

Tengo más razones que tú

Todo eso de que el puede llegar a ser ese puto único motivode seguir vivo
y a la mierda con la autodestrucción...
Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor 
es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio
y que el aparezca de golpe y de frente para decirte,
venga, deja de llorar y me lo cuentas.
No sabes lo que es despertarte y que el se retuerza y bostece,
luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.
Que yo también he memorizado su número de teléfono,
pero también el numero de sus escalones,
Que no sólo conozco su última pesadilla,
también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada,
porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con la luna
(y mira que hay tontos enamorados en este mundo).
Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente el,
rendido a ese puto milagro que supone que exista.
Que le he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos,
y le he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino,
y le he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana:
no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
Que lo de "Mira, sí, un polvo es un polvo",
pero sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre.
Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre el mismo.

Que razones tenemos todos.
Pero yo, muchas más que vosotros.

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