Hace tiempo que perdí el ritmo de mi historia.
Cuando sopla viento, las ventanas golpean con fuerza y sin aviso llega las tristeza de su boca. Son palabras que no gustan a nadie escuchar pero que de vez en cuando me dedica con dureza sin pensar en nada mas que sus pensamientos y olvidando lo que somos. Entonces es cuando estoy sola y me da por pensar y lloro y nunca acabo de llorar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario