Terminé de llorar y se puso a llover.
Me siento tan estúpida contándolo.
Los que hundimos barcos, luego volamos alto.Pero no, pero no tengo la culpa
de que esto se esfume cada mes
como si fueran burbujas de champagne francés.
Yo no tengo la culpa de ser más yonqui cada vez
de tus taras y tus multas, de tus pies.
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